azúcar. 100 GRAMOS
huevo. 1
yema. 1
ralladura de limón o esencia de vainilla. 1 CUCHARADITA
carbonato de amonio (o bicarbonato de sodio). 1/2 CUCHARADITA
almendras peladas. 50 GRAMOS
fruta abrillantada tierna. 100 GRAMOS
harina. 125 GRAMOS
placa para horno. 1 GRANDE O 2 CHICAS
manteca y harina para la placa.

Coloque el azúcar en un bol. Casque un huevo y separe la yema de la clara, como usted sabe hacerlo. Agréguele la yema más
un huevo completo (reserve la clara para otra preparación). Bata estos ingredientes con la batidora eléctrica hasta que estén
bien espumosos. Reserve el batido por un ratito, ya lo vamos a utilizar.

Pique las almendras o córtelas en tiritas (el fileteado debe hacerse con un cuchillo pequeño y filoso). Pique la variedad
de frutas abrillantadas, en trocitos chicos. En un plato hondo o en un bol, mezcle las frutas secas y abrillantadas con la
harina previamente tamizada con el bicarbonato y la ralladura de limón o esencia.

Agregue la harina con las frutas al batido que hicimos en el paso 1. Enmanteque y enharine una placa grande para horno. Extienda
la mitad de la mezcla formando un cilindro (medio cilindro... ¡bah!). Para darle forma ayúdese con una espátula o cuchilla
de hoja ancha. Repita la operación con la otra mitad de la pasta.



Corte las barras ten tajadas de 1 o 2 cm para darles forma a los napolitanos. Colóquelos paraditos en una placa limpia y llévelos
a horno mínimo hasta que estén bien sequitos. ¡No se descuide, porque como la miga es porosa pueden quemarse...!. Retírelos
del horno, déjelos enfriar y enváselos... ¡si es que lo/la dejan!
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