azúcar. 125 GRAMOS Y CANTIDAD EXTRA
harina. 125 GRAMOS
manteca. 125 GRAMOS
huevos. 3
esencia de vainilla. 1 CUCHARADITA
azúcar impalpable tamizada. CANTIDAD NECESARIA.

Comencemos con estas deliciosas magdalenas, a la manera de Proust. Ponga en un bol mediano los 3 huevos y agrégueles los 125
gramos de azúcar indicados. Bata ambos ingredientes hasta que espesen como sabayón (en lo acertado de este batido se encuentra
el secreto del éxito...). Lo puede hacer con el batidorcito manual, pero le sugiero que para ahorar tiempo y esfuerzo, y lograr
mejores resultados, use la batidora eléctrica. Usted me entiende...

Tamice los 125 gramos de harina indicada. Luego perfume el batido de huevos y azúcar con la cucharadita de esencia de vainilla.
Unale los 125 gramos de harina previamente tamizada y ahora sí, con el batidor de mano, mezcle suavemente y con movimientos
envolventes, para que la preparación resulte más espumosa. Como apreciará en los ingredientes, usamos la misma cantidad de
harina y azúcar. También de manteca, como veremos ahora.

Corte en trocitos los 125 gramos de manteca indicados y luego colóquela en una sartencita pequeña. Ponga el recipiente a bañomaría
y derrita la manteca sobre fuego suave, ¡que no se queme! Agregue la manteca a la preparación anterior y mezcle con la cuchara
de madera. Aparte, unte los moldecitos para magdalenas con manteca. Espolvoréelos con azúcar. Vierta en ellos la mezcla preparada,
llenando los moldecitos hasta las 3/4 partes.

Apoye los moldecitos en una placa para horno. Cocínelos en horno moderado hasta que saquen panza y se doren suavemente, no
deben oscurecerse demasiado. Al retirarlos del horno espolvoree las magdalenas (¿vio que espléndidas quedaron?) en forma pareja
con azúcar impalpable tamizada. Espere a que las masitas se enfríen, retírelas del molde, busque una linda bandeja, llame
a sus amigo/as... ¡y corra a preparar un buen té!

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