manteca blanda. 150 GRAMOS
azúcar. 150 GRAMOS
esencia de almendras. UNAS GOTITAS
huevo. 1
harina. 200 GRAMOS, APROXIMADAMENTE
almendras molidas. 50 GRAMOS.
Varios
mermelada espesa de frutillas (u otro gusto). CANTIDAD NECESARIA.

Ponga los 150 gramos de manteca blanda y los 150 gramos de azúcar en un bol mediano. Bata ambos ingredientes con el batidor
de alambre o eléctrico hasta convertirlos en una crema espesita. Agregue unas gotitas de esencia de almendra y el huevo, y
vuelva a mezclar bien con el batidor toda la preparación. Ahora, sígame al siguiente paso...

Incorpore los 200 gramos de harina y las almendras molidas. Una los ingredientes con la cuchara de madera o con las manos
hasta obtener una masa de buena textura, compacta ¡bah! Luego envuélvala en una bolsita o en papel film y estaciónela en la
heladera unas 2 horas, hasta que tenga la consistencia suficiente para ser estirada.

Cuando la masa esté lista y en condiciones de ser trabajada, vaya a buscar el palo de amasar y estírela por partes sobre
la mesa enharinada. Despéguela de la superficie respectiva usando una espátula, y luego recórtela en discos del tamaño que
quiera hacer las masitas. A mí me gustan de aproximadamente 5 o 6 centímetros de diámetro.

Con un cortapastas chiquito en forma de corazón perfore la mitad de los discos (deje los otros sin perforar). Distribúyalos
sobre placas enmantecadas y enharinadas y cocínelos en horno caliente hasta que estén suavemente dorados (calcule 5 minutos,
aproximadamente). Levántelos con una espátula y apóyelos sobre una superficie plana.

Unte la parte central de los discos lisos con una buena porción de mermelada de frutillas (o la que usted prefiera o tenga
más a mano en la alacena). Tape la mermelada con un disco perforado y presione levemente para que asome la mermelada. Siga
cocinando y armando así todas las galletitas... y llame para que se asomen los invitados. ¡Glup!

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