50 g de almendras peladas
2 claras
100 g de azúcar
50 g de harina
50 g de manteca derretida y extra para la placa

Ponga las almendras en un bol y cúbralas con agua hirviendo.
Déjelas 5 minutos, cuélelas y quíteles la piel marrón.
Con un cuchillo filoso, córtelas a lo largo en escamas.
Reserve.

Ponga en un bol las claras, agregue el azúcar y bata sólo hasta unir los ingredientes.
Incorpórele la harina y la manteca derretida.

Ahora, únale las almendras fileteadas.

Enmanteque una placa y caliéntela en el horno encedido al máximo.

Retire la placa del horno, vierta en ella una cucharada de la pasta de almendra y, con la cuchara, extiéndala hasta dejarla
transparente y con forma caprichosa, ovalada... rectangular... cuadrada...

Cocine las tejas en horno recaliente, unos 3 minutos por tanda, hasta que comiencen a dorarse (ojo... que enseguida se queman).


Enmanteque un palote (si es angosto, mejor) o el mango de la cuchara de madera.
Cuando las tejas estén apenas doradas, retire la placa del horno, levántelas de a una espátula y póngalas a caballo del
palote.
De éste modo, al enfriarse, se arquearán como tejas.

Siga haciendo más masitas con la misma técnica pero recuerde que, a medida que las haga, se acortará el tiempo de cocción.
Póngalas en un plato y.... convide!!!
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